Existe una idea generalizada de que una persona está sana cuando no tiene ninguna enfermedad. De la misma forma, casi siempre se relaciona la enfermedad con algún problema físico (resfriado, dolor de cabeza, infección…). Sin embargo estas son verdades a medias.
La salud es algo mucho más amplio que afecta no solo al nivel físico (cuerpo) sino también al nivel psicológico (lo que pensamos, sentimos y cómo nos comportamos) y al nivel social (nuestras relaciones con los demás).
Estos tres niveles están muy relacionados entre sí, de forma que cada uno de ellos influye en los demás.
Por otra parte, nuestra salud no es solo no estar enfermos, es sentirnos bien en todos los aspectos de nuestra vida.
En el momento en que nos encontremos mal o tengamos alguna molestia debiéramos consultar a un médico, sin esperar a que la situación empeore.
Si lo que nos sucede es grave, debemos acudir a urgencias.
Es interesante llevar un control de que estamos sanos, por lo que es recomendable realizarse un chequeo periódicamente (por ejemplo: revisión ginecológica).
En el caso de que utilicemos un método anticonceptivo para no tener un embarazo que no deseamos, es importante realizar un control cada cierto tiempo, así como consultar al médico si notamos algún efecto secundario por el mismo.
Cada persona es libre de decidir si cuenta o no al médico el hecho de que trabaja en prostitución, es una elección personal.
