El límite consiste en poder decir NO a lo que no queremos hacer. Si mantenemos los límites propuestos de antemano después nos sentiremos mejor.
Límites en relación a prácticas sexuales: Al decir NO nos reafirmamos como dueñas de nuestro trabajo, y nos ahorramos el sufrimiento de hacer algo que nos resulta especialmente desagradable.
Límites en relación al sexo sin condón: Establecer un límite en torno al uso del condón, teniendo toda la información sobre las diferentes prácticas sexuales nos
permitirá trabajar de forma segura. ¿Qué precio ponemos a nuestra salud? ¿Hasta qué punto compensa arriesgarnos a infectarnos por ganas más dinero con un cliente si luego vamos a tener que estar 15 días sin poder trabajar? Lo PRINCIPAL es conocer las prácticas sexuales CON y SIN riesgo.
Límites económicos: Si establecemos un límite por debajo del cual no vamos a trabajar nos sentiremos mejor.