Estimada Cristina:
Tras leer el artículo que se ha publicado en el “Que Nervión” el lunes 5 de marzo de 2012, en el que abordas el tema de prostitución, quiero comentarte lo siguiente.
Desde el inicio de nuestra conversación “telefónica”, insistí en primer lugar, que nosotras no tenemos datos relevantes, para afirmar que la “crisis” ha producido cambios importantes en el fenómeno de la prostitución en Bizkaia
No hay menos mujeres, no se han cerrado clubs de forma significativa, no hay menos pisos, y de hecho el perfil de las personas tampoco ha variado, porque siguen siendo mujeres inmigrantes en su mayoría, y no hemos notado un incremento significativo de mujeres nacionales.
Te comenté, que las mujeres sí se “quejan” de que hay menos clientes y las tarifas han bajado (tomando como referencia los anuncios en prensa)
Si es cierto que se ha incrementado la demanda de formación y empleo en este último año respecto a otros, porque de hecho, este servicio siempre se ha ofertado desde Askabide.
Pero ¿cómo se puede llegar a la conclusión, teniendo en cuenta sólo esta información que hay “recesión en el mercado de sexo”? cuando, vuelvo a reiterarte, que nosotras no lo podemos asegurar.
Creo que no conoces nuestro trabajo, porque como también te comenté, nosotras trabajamos por la normalización y la integración de las personas que realizan esta actividad en nuestra sociedad, sin “moralinas” y desde el RESPETO.
Me parece muy poco acertado, que utilices palabras como “redención”, ya que para nosotras “estas personas” no tienen que “redimirse de nada”; este término tiene una connotación de “pecadora” muy poco afortunada.
Por otra parte, dudo mucho que yo haya dicho que “les ofertamos un trabajo digno”.
No es lo mismo un trabajo alternativo que un trabajo digno.
La prostitución no es un trabajo “indigno”, porque como te expliqué, no están cometiendo ningún delito.
Afirmar que “Lo que no había conseguido la inseguridad, el peligro de contraer enfermedades o la reprobación social, lo está consiguiendo la crisis”, es una afirmación, cuanto menos muy desafortunada.
Hemos trabajado mucho y durante mucho tiempo, con mujeres que han contraído enfermedades, a las que se les ha agredido física y verbalmente, y que han sufrido un “rechazo social brutal” como para "banalizar" de tal manera estas situaciones.
Por cierto, supongo que serás consciente que decir que “en el porcentaje vetado, se….enclavaría la prostitución controlada por mafias”, nos puede situar en una situación muy comprometida con los encargados de los clubs y pisos con los que contactamos.
No te puedes imaginar, el trabajo, esfuerzo y tiempo, que nos ha costado ganarnos la confianza de este colectivo y poder ofrecer unos datos, como los que aparecen en tu artículo.
Para nosotras es muy triste, que se siga abordando este tema, a veces desde la “moralina”, a veces desde el “morbo”, otras desde el “sensacionalismo”…., con lo necesario y positivo que es abordarlo desde el rigor y sin prejuicios.
Otra vez, por favor, realiza un artículo de opinión, y no utilices información que te sirve para argumentar tu “hipótesis”
Muchas gracias
Marian Arias
REFLEXIÓN DESDE ASOCIACIÓN ASKABIDE
¿Conocéis en vuestro entorno casos de violencia contra las mujeres?
¿De qué tipo? ¿Con qué frecuencia?
Si, desgraciadamente el colectivo de mujeres que ejercen la prostitución, es
especialmente vulnerable a este tipo de violencia en toda su dimensión
(agresiones físicas, insultos, amenazas…), debido a la inseguridad y
desprotección en que se desarrolla la actividad de la prostitución. Violencia que
es ejercida tanto por los clientes, como por parte de sus parejas, quienes utilizan
el hecho de que las mujeres ejerzan la prostitución como amenaza y silenciador
de este tipo de violencia.
Se trata de una realidad desconocida e invisible socialmente.
En una encuesta realizada por Askabide a 700 mujeres en el año 2.006 con el
objetivo de la realización de un estudio de investigación sobre violencia de
género y prostitución, el 41% de las mujeres afirmó haber sufrido insultos y el
16% agresiones físicas por parte de los clientes.
Por otra parte, la trata de seres humanos con fines de explotación sexual es uno
de los máximos exponentes de la violencia de género que a pesar de ser
minoritaria en nuestro contexto geográfico, consideramos que es un delito
contra el que debemos luchar entre todos.
¿Cuáles son las creencias que hacen posibles la violencia machista y
la tolerancia social hacia ella?
En la relación que se establece entre la prostituta y el cliente, el cliente es el que
tiene el poder económico hecho que algunos confunden considerando que eso
les otorga poder para ejercer la violencia.
Las mujeres que ejercen la prostitución realizan una actividad que transgrede
las normas morales y sociales establecidas en cuanto a la sexualidad se refiere,
lo que hace que socialmente se las culpabilice y responsabilice de todos los
problemas que padecen, inclusive de las situaciones de violencia que sufren.
Por otro lado el estigma que poseen las mujeres que ejercen la prostitución, hace
que queden relegadas a una infracategoría que aumenta su aislamiento, silencio
y vulnerabilidad ante estas situaciones.
¿Cuáles son las dificultades que encontráis para posicionaros
claramente del lado de la víctima?
No encontramos ninguna dificultad en posicionarnos del lado de la víctima. Sin
embargo no entendemos por qué cuando las personas que ejercen la
prostitución sufren situaciones de violencia, no son consideradas como violencia
de género.
¿Conocéis los recursos sociales de apoyo a las víctimas de violencia
machista?
Conocemos varios recursos: teléfono de atención a víctimas, los equipos de
atención del Área de Igualdad municipales, el SMUS cuando hay urgencia, el
servicio de atención a víctimas de violencia de género de suspergintza, los
servicios del juzgado…
¿Qué dificultades habéis tenido para ayudar de manera eficaz a una
mujer en esta situación?
Nos encontramos con bastantes dificultades a la hora de dar una respuesta
eficaz a estas mujeres.
Ante la ley, las agresiones por parte de los clientes a las mujeres que ejercen la
prostitución no están contemplados como violencia de género por lo que no
tienen un tratamiento especial en cuanto a denuncia, protección y acceso a
recursos residenciales.
La realidad de estas mujeres, por las condiciones y lugares donde ejercen la
prostitución, es que se encuentran desprotegidas denuncien o no denuncien la
agresión. En ocasiones consideran que poner la denuncia las complica más la
vida, en ese sentido no confían en que el hecho de denunciar vaya a solucionar
el problema, pues nadie las va a proteger en la calle de la aparición del agresor y
prefieren dejar las cosas pasar y tomar medidas ellas en medida de lo posible
(cambiar de lugar o zona de trabajo, vigilarse entre ellas…).
Tratamiento en las dependencias judiciales es en ocasiones grotesco cuando
van al juzgado y las mujeres coinciden con los agresores a la misma hora y
lugar para testificar.
Muchas mujeres desconocen los recursos específicos. Dificultades en la
accesibilidad y en la confianza a los recursos y en la comprensión de los
procedimientos.
Por otra parte, es difícil que estas mujeres denuncien situaciones de violencia
debido al estigma que pesa sobre ellas creando un sentimiento de culpa y una
necesidad de ocultar y mentir sobre todo lo que las ocurre por temor a que los
demás sepan a qué se dedican. Sienten que se cuestiona su credibilidad y
testimonios por parte de las instituciones y de los cuerpos de seguridad por
ejercer la prostitución.
¿Qué se puede hacer ahora que no se esté haciendo ya?
Ø Sensibilización social de la realidad de las personas que ejercen
la prostitución. Ayudar a visibilizar los casos de violencia que
sufren estas mujeres.
Trabajar por informar, sensibilizar a las mujeres que ejercen la
prostitución sobre medidas de negociación y límites con los
clientes.
Ø Informar a las mujeres sobre medidas de seguridad para evitar
situaciones de violencia.
Ø Trabajo con los clientes que solicitan los servicios de
prostitución para concienciarles sobre el trato que deben tener
con las mujeres.
Ø Trabajar con las instituciones competentes para que estas
mujeres puedan acceder y tengan una protección adecuada.
Ø Trabajar con las instituciones y organismos competentes para
hacer efectivo el Plan de acción contra la trata de personas con
fines de explotación sexual asegurando la protección y los
derechos de las víctimas y no anteponiendo estos derechos a los procesos penales.
Página realizada en colaboración con bbk
![]()